EL TERCER OJO
Donde nace EL TERCER OJO
Eso que Nigro Mater percibe con la INTUICIÓN es el TERCER OJO.
Puedes conocer las palabras con las que alguien describe su vida y seguir sin alcanzar aquello que esa vida significa para quien la vive. También puedes conocer los acontecimientos de la tuya y descubrir, al volver sobre ellos, que todavía te hacen preguntas. Lo vivido permanece. Tu manera de mirarlo puede cambiar.
Detente un momento en esa posibilidad. ¿Qué sucede cuando algo que conocías empieza a adquirir un sentido que antes no podías reconocer? ¿Dónde nace ese cambio en tu mirada?
Una vida sólo se puede entender volviendo la vista hacia nuestro propio interior. El ENTENDIMIENTO nace en la CONSCIENCIA. Y es exactamente en ese punto donde sitúo el nacimiento de EL TERCER OJO.
Es el centro de la INTUICIÓN.
Volver hacia el interior exige detenerse ante la propia experiencia: aquello que nos afecta, las preguntas que despierta, las respuestas que hemos dado y lo que esas respuestas todavía dejan abierto. La vida que intentamos entender sigue ocurriendo mientras la observamos. También puede cambiar la pregunta desde la que volvemos a ella.
Hablo de una gestación espiritual. No en el sentido religioso, sino en el sentido humano. Así entiendo este nacimiento interior: desde la propia vida y la propia CONSCIENCIA.
La imagen de ese nacimiento remite a un acto interior. El nombre invita a mirar hacia la relación entre percibir, pensar y entender. Lo nombro desde la libertad con la que mis pensamientos se relacionan y desde aquello que alcanzo a observar en esas relaciones.

EL TERCER OJO: INTUICIÓN y PENSAMIENTOS MULTICAPA
La INTUICIÓN en los pensamientos MULTICAPA como los míos surge de relaciones entre los PENSAMIENTOS surgidas libremente y sin prejuicios. Es la capacidad de relacionar todos los PENSAMIENTOS de forma libre y arbitraria, pero dirigida por la CONSCIENCIA y el ENTENDIMIENTO.
Mis pensamientos no recorren siempre una sola ruta. A veces estoy recorriendo uno y, en ese mismo lapso, surgen otros, muchas veces originados por el pensamiento inicial. Mi entendimiento se bifurca, toma una ruta y, en ocasiones, nunca regresa a la original. Puede bifurcarse varias veces.
Una bifurcación cambia el recorrido. La pregunta con la que comenzó puede seguir abierta mientras otra reclama atención; una relación recién aparecida puede dar lugar a varias más. La imagen de las rutas permite aproximarse a ese movimiento, aunque ninguna ruta dibujada agote lo que significa vivirlo de forma simultánea.
Esto ocurre de forma simultánea. Los recorridos pueden multiplicarse miles de veces, a veces en un día, a veces en una semana. Mi pensamiento no está siempre activo con la misma intensidad.
Cuando hablo de PENSAMIENTOS MULTICAPA, hablo desde esa experiencia. La INTUICIÓN pertenece a esa libertad de relación entre pensamientos.
Observa la diferencia entre seguir una idea hasta donde habías previsto y encontrarte con una relación que modifica la pregunta. En el segundo caso, lo que aparece puede llevarte a reconsiderar incluso el lugar del que partiste. ¿Permites que la pregunta cambie mientras piensas?

EL TERCER OJO y la libertad de los sueños
La comparación más adecuada que puedo hacer es esta: mis pensamientos tienen la libertad que tienen mis sueños cuando duermo.
Al hablar de los sueños encuentro una imagen para esa libertad: un recorrido que no necesita conocer de antemano su destino. La comparación nace de lo que observo en mis pensamientos. Pueden bifurcarse, alejarse del punto de partida y continuar sin que yo haya elegido previamente cada relación que aparece.
Dejo fluir mis pensamientos en absoluta libertad y sin ataduras ni ideas preconcebidas. No parto de una estructura consciente que determine de antemano su recorrido.
EL TERCER OJO actúa en libertad y nunca, jamás, se puede forzar en una dirección predefinida.
¿Qué lugar dejamos a lo que todavía no hemos pensado cuando decidimos de antemano lo que debemos encontrar?
Dejar abierta esa pregunta también permite observar nuestras propias exigencias. A veces esperamos de una reflexión una respuesta concreta. Podemos examinar esa expectativa: qué nos lleva a desearla y qué hacemos cuando surge algo que no coincide con ella. La pregunta puede alcanzar también a quien pregunta.
Nigro Mater sólo puede OBSERVAR
La INTUICIÓN surge de forma espontánea y no puedo dirigirla en un RUMBO CONCRETO. La INTUICIÓN toma el rumbo que desea tomar… Nigro Mater sólo puede OBSERVAR.
Mantengo juntas estas dos afirmaciones: las relaciones entre mis PENSAMIENTOS son libres y arbitrarias, dirigidas por la CONSCIENCIA y el ENTENDIMIENTO; y yo no puedo elegir un rumbo concreto para la INTUICIÓN.
En esa experiencia hay libertad y hay ENTENDIMIENTO. Puedo reconocer relaciones que aparecen sin conocer de antemano el recorrido que tomarán. El pensamiento puede llevarme hacia una pregunta que todavía no me había formulado. Permanezco ante ella, con la posibilidad de observarla y volver a pensar.
Observo lo que surge. Contemplo el pensar mismo.
Observar permite atender a la aparición de una relación, a sus bifurcaciones y a lo que despierta. Después podrá ser examinada, discutida o reconsiderada. La atención a lo que surge y el examen de lo pensado pueden formar parte de una misma vida interior, sin convertirla en una sucesión de etapas obligatorias.
Puedo describir esa experiencia sin dar por cerrado el mecanismo que la hace posible.
Pensar, razonar y volver a examinar
Llamo pensar a dejar volar libremente la mente, sin fijar ideas ni objetivos. Distingo ese acto de razonar. He ejercitado tanto esa libertad que muchas veces estoy pensando y razonando al unísono, incluso sobre temas diferentes.
También examino mis ideas. Abordo una idea de forma consciente, la observo desde distintas perspectivas, le doy la vuelta, la someto a tensiones y la discuto. Cuando la doy por válida, la dejo.
Dar por válida una idea expresa el estado de ese examen. La validez alcanzada puede volver a ser interrogada. Si una respuesta deja de contener la pregunta, la pregunta conserva su amplitud: exige volver a pensar, aunque haya que modificar una respuesta que durante un tiempo parecía suficiente.
Pero mi subconsciente puede seguir trabajando en ella. Quizás sí o quizás no, al cabo de un tiempo indeterminado —horas, días o meses—, la idea regresa con nuevas propuestas.
El tiempo transcurrido no permite prometer ese regreso. Puede haber una nueva relación o puede no haberla. Y cuando una idea vuelve, vuelve a quedar ante la observación: se puede examinar lo que propone ahora, aquello que conserva y lo que obliga a reconsiderar. Que haya regresado transformada no la convierte por sí mismo en verdadera.
Observo en mí una sola CONSCIENCIA. Cuando hablo de esa actividad subconsciente no estoy describiendo a un segundo pensador oculto. Estoy dando nombre a una actividad que puede continuar por debajo de aquello a lo que presto atención.
La libertad con la que surge una relación y el examen de una idea tienen lugar en mi experiencia. Puedo dejar que el pensamiento se despliegue y también volver sobre aquello que he pensado.
Aquí permanece una pregunta para quien lee: cuando una idea tuya regresa de otra manera, ¿le permites abrir de nuevo el examen? Quizá lo difícil sea reconocer cuánto de lo que parecía terminado seguía esperando una pregunta.

El acto de entender
Un libro puede transmitirte conocimientos, pero no puede realizar por ti el acto de entender. El entendimiento sólo puede originarse en tu propia CONSCIENCIA.
Las palabras pueden llegar desde fuera. Puedes escucharlas, leerlas, aprenderlas y recordarlas. Incluso puedes repetirlas con exactitud. La pregunta por el ENTENDIMIENTO comienza cuando vuelves hacia tu propia experiencia y examinas qué relación tienen con ella, qué te permiten reconocer y qué permanece sin respuesta.
Este mismo texto queda expuesto a ese examen. «INTUICIÓN», «CONSCIENCIA» o «TERCER OJO» pueden convertirse en palabras que repitas. También pueden abrir preguntas que debas recorrer por ti mismo. ¿Qué significan para ti antes de adoptar la respuesta de quien las escribe?
También estas palabras pueden ofrecerte algo que observar. El acto de entenderlas te pertenece.
En mi experiencia, observar, examinar y relacionar forman parte de esa búsqueda. Una idea puede ser recorrida desde distintas perspectivas; una relación puede abrir nuevas preguntas; algo que había dado por válido puede regresar con nuevas propuestas.
Por eso esta página comparte lo que observo en mí. Cada SER vive en su PROPIA REALIDAD, y nadie puede realizar en su lugar su propia observación.
La cercanía con otra persona permite compartir experiencias y escuchar lo que decide revelar. Su vida interior conserva, sin embargo, una profundidad a la que esa cercanía no da acceso completo. También por eso la invitación vuelve hacia ti: hacia lo que puedes observar en tu propia vida y hacia el ENTENDIMIENTO que nadie puede realizar en tu lugar.

Pensar es liberador
Hay quien asegura que pensar es agotador. Yo afirmo que pensar es liberador. Jamás me agotó pensar, incluso cuando desconocía el motivo que me inducía a pensar. Sólo sabía que, si no pensaba, me sentía muerto. En mi opinión, las personas que no piensan son como muertos vivientes.
El acto de pensar es luminoso. Es hermoso.
La luz de la que hablo pertenece al sentido que el pensamiento tiene en mi vida. Puedo encontrar preguntas difíciles, respuestas incompletas y motivos para volver a examinarme, y seguir reconociendo en ese acto la libertad de pensar. La incertidumbre permanece abierta; también permanece la posibilidad de seguir buscando.
Ésa es la libertad desde la que hablo de EL TERCER OJO: pensamientos que se relacionan, recorridos que se bifurcan y una INTUICIÓN cuyo rumbo no puedo imponer.
Queda ante el lector esa relación entre libertad y búsqueda. Una pregunta puede llevarte más allá de la respuesta con la que habías comenzado. ¿Qué haces cuando ocurre? ¿Intentas devolverla al lugar que conocías o te permites observar lo que acaba de abrir?

Volver la mirada hacia ti
¿Qué observas cuando permites que tus pensamientos aparezcan sin imponerles de antemano una dirección? ¿Reconoces relaciones que antes no habías advertido? ¿Qué sucede cuando vuelves a examinar una idea que dabas por terminada?
Estas preguntas quedan abiertas a tu propia experiencia.
Puedes regresar a una pregunta que te acompañe desde hace tiempo. Observar qué has respondido, qué sigues sin entender y qué cambia cuando dejas que la propia pregunta te alcance. El punto de partida está en tu experiencia, en aquello que te afecta personalmente y vuelve real esa búsqueda para ti.
La experiencia de Nigro Mater queda aquí compartida. La tuya conserva sus preguntas, sus recorridos y su propia realidad. No necesitas reproducir mis pensamientos MULTICAPA ni encontrar las mismas relaciones para observarte. Nadie puede recorrer tu vida interior en tu lugar.
¿Qué empiezas a ver cuando vuelves la mirada hacia ti?
Referencia del símbolo de la cabecera: Ojo de Horus (wedjat), ficha del Metropolitan Museum of Art.